Jaime Moreno - COMPLIA
07 Sep
07Sep

La Inteligencia Artificial está transformando la manera en que trabajamos, aprendemos y tomamos decisiones. Sin embargo, mientras las organizaciones aceleran la adopción tecnológica, persiste una pregunta fundamental: ¿estamos preparando a las personas para utilizarla de manera eficaz, crítica y responsable?

Aprender Inteligencia Artificial se parece, en muchos sentidos, a aprender un nuevo idioma. Primero necesitamos comprender su vocabulario y sus reglas; después, desarrollar la capacidad de utilizarlo en situaciones reales, interpretar sus respuestas y reconocer cuándo necesitamos cuestionarlas.

En esta analogía, AI Literacy representa los fundamentos del idioma y AI Fluency, la capacidad de hablarlo y utilizarlo con soltura. Ambos conceptos son esenciales para construir una cultura de Inteligencia Artificial Responsable y convertir la tecnología en una ventaja competitiva sostenible.

AI Literacy: comprender antes de utilizar

La alfabetización en Inteligencia Artificial implica comprender qué es esta tecnología, cómo funciona a grandes rasgos, cuáles son sus capacidades y limitaciones, y qué riesgos pueden surgir al utilizarla.

Así como aprender un idioma requiere conocer sus estructuras básicas, utilizar IA exige entender que sus respuestas no son necesariamente correctas, imparciales ni verificables. También requiere reconocer riesgos relacionados con la privacidad, la propiedad intelectual, la seguridad de la información y la generación de contenido engañoso.

La AI Literacy no debe limitarse a especialistas tecnológicos. Es relevante para estudiantes, docentes, servidores públicos, profesionales, empresarios y ciudadanos que interactúan con herramientas de IA.

La OCDE advierte que la creciente demanda de competencias relacionadas con Inteligencia Artificial exige fortalecer tanto la formación de especialistas como la alfabetización general de la fuerza laboral. Su análisis de 2025 identifica desafíos para ampliar la disponibilidad y accesibilidad de estas oportunidades de aprendizaje.

El objetivo inicial no es convertir a todas las personas en programadores, sino proporcionarles los conocimientos necesarios para comprender la tecnología y tomar decisiones informadas.

AI Fluency: del conocimiento a la competencia

Comprender un idioma no significa dominarlo. Una persona puede conocer vocabulario y reglas gramaticales, pero necesita práctica para mantener una conversación, interpretar matices o expresar ideas complejas. Con la Inteligencia Artificial ocurre algo similar.

AI Fluency consiste en desarrollar la capacidad de comprender, utilizar, cuestionar y colaborar eficazmente con sistemas de IA en contextos concretos. Esto implica formular instrucciones adecuadas, evaluar resultados, verificar información, integrar herramientas en los procesos de trabajo y mantener el juicio humano sobre las decisiones.

La diferencia es estratégica: mientras la alfabetización permite reconocer las posibilidades y los riesgos de la IA, la fluidez ayuda a convertir ese conocimiento en resultados.

Ambas competencias deben desarrollarse progresivamente mediante capacitación práctica, experimentación guiada y aprendizaje continuo. Su alcance dependerá de las responsabilidades de cada persona: las necesidades de un ejecutivo, un profesional de Recursos Humanos y un desarrollador de sistemas no son idénticas.

Las organizaciones: el principal espacio de transformación

En las empresas, la AI Literacy y la AI Fluency deben formar parte de una estrategia integral de desarrollo del talento.

El upskilling permite fortalecer las competencias de los colaboradores para mejorar su desempeño en sus funciones actuales. El reskilling facilita su preparación para nuevas responsabilidades o funciones que surgen de la transformación tecnológica.

Ambos son necesarios para que la incorporación de IA no se limite a adquirir licencias o automatizar tareas, sino que produzca mejoras sostenibles en productividad, calidad y capacidad de innovación.

La capacitación también debe incorporar el concepto de Human in the Loop: las personas deben conservar una participación efectiva en los procesos donde su criterio, experiencia y responsabilidad resulten necesarios. Esto exige saber cuándo confiar en una herramienta, cuándo verificar sus resultados y cuándo intervenir.

La verdadera fluidez no consiste en aceptar todas las respuestas de la IA, sino en colaborar con ella sin renunciar al pensamiento crítico.

Capacitación: de la responsabilidad empresarial al marco normativo

La importancia de estas competencias ya se refleja en marcos jurídicos y estándares internacionales.

En la Unión Europea, el artículo 4 del EU AI Act establece medidas para promover la alfabetización en IA del personal y de otras personas que operan o utilizan sistemas de IA en nombre de proveedores y responsables del despliegue. Estas medidas deben considerar sus conocimientos, experiencia, formación y el contexto de utilización de los sistemas. La obligación comenzó a aplicarse el 2 de febrero de 2025.

La Comisión Europea aclara que no existe una única metodología obligatoria de capacitación: las medidas deben responder a las circunstancias y necesidades de cada organización.

En México, el artículo 153-A de la Ley Federal del Trabajo establece la obligación patronal de proporcionar capacitación o adiestramiento a los trabajadores para elevar su competencia laboral y productividad. El artículo 153-C considera la capacitación de los colaboradores en nuevas tecnologías. Aunque no establece una obligación específica de impartir cursos de Inteligencia Artificial, ofrece un fundamento general para integrar estas competencias en los programas de capacitación laboral, según las necesidades del puesto y de la organización.

La conexión es relevante: desarrollar capacidades en IA no solo responde a una necesidad de innovación, sino que puede formar parte de una estrategia estructurada de capacitación y productividad.

ISO: competencias dentro de la IA Responsable

La capacitación también desempeña un papel en los sistemas internacionales de gestión.

ISO/IEC 42001:2023, el estándar internacional para los sistemas de gestión de Inteligencia Artificial, proporciona un marco para gestionar riesgos y oportunidades, establecer responsabilidades y mejorar continuamente el desarrollo, suministro y uso de IA. Su implementación permite integrar la gobernanza en los procesos organizacionales, en lugar de dejarla exclusivamente en declaraciones de principios.

Asimismo, ISO 9001 e ISO/IEC 27001 contemplan aspectos relacionados con la competencia y la concientización dentro de sus respectivos sistemas de gestión.

La formación adecuada puede contribuir a atender estas necesidades, aunque ningún curso, por sí solo, garantiza la conformidad o certificación de una organización. La capacitación debe responder a los riesgos, responsabilidades y objetivos del sistema de gestión correspondiente.

México: del entusiasmo a la preparación profesional

Para México, el desafío consiste en pasar del entusiasmo por las herramientas a una estrategia de desarrollo de capacidades.

Las empresas necesitan colaboradores capaces de utilizar IA con productividad, criterio y responsabilidad; los profesionales necesitan actualizar sus competencias, y las instituciones educativas deben preparar a las nuevas generaciones para desenvolverse en un entorno donde la colaboración entre personas y sistemas inteligentes será cada vez más relevante.

Esto requiere programas de capacitación diferenciados, objetivos de aprendizaje claros y mecanismos para evaluar la aplicación práctica de los conocimientos.

También exige fortalecer el AI Compliance: comprender las obligaciones aplicables, identificar riesgos y establecer controles que permitan utilizar IA de forma segura y responsable.

La capacitación profesional se convierte así en un componente estratégico de la gobernanza, no en una actividad aislada del negocio.

La nueva ventaja competitiva

Aprender un idioma amplía nuestra capacidad para comunicarnos. Aprender a utilizar la Inteligencia Artificial amplía nuestra capacidad para analizar, crear, resolver problemas y colaborar, siempre que comprendamos sus límites.

La AI Literacy constituye el punto de partida; la AI Fluency transforma ese conocimiento en competencia práctica; y la IA Responsable establece el marco para utilizar estas capacidades con criterio, supervisión y rendición de cuentas.

Para las organizaciones, invertir en estas competencias significa preparar a las personas para una transformación que no es exclusivamente tecnológica, sino también cultural y profesional.

La ventaja no pertenecerá únicamente a quienes tengan acceso a las herramientas más avanzadas, sino a quienes sepan utilizarlas mejor.

Porque, antes de transformar una organización con Inteligencia Artificial, necesitamos preparar a las personas para comprender su lenguaje y utilizarlo responsablemente.

Fuentes

  • European Commission. AI Literacy: Questions & Answers.
  • European Union. Regulation (EU) 2024/1689, Article 4 — AI Literacy.
  • Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Ley Federal del Trabajo, artículo 153-A.
  • International Organization for Standardization (ISO). ISO/IEC 42001:2023 — Artificial intelligence management systems.
  • Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Bridging the AI Skills Gap: Is Training Keeping Up? (2025).